Zalacain escribió:El anterior titulo fue la noCopa de Koeman son once años, como si estuviéramos acostumbrados año si año también a ganar y ahora Lim nos corte la racha. Una cosa es dudar de su proyecto, pensar que no le importamos y que si su plan para ganar pasta implica hundir al Valencia lo hundirá. ese temor no nos lo vamos a quitar nunca perro vamos lo de ganar un titulo de uvas a peras es lo nuestro,
Siendo irreprochable tu exposición (porque a nadie se le escapa que el Valencia no es un club de luchar por títulos años sí año también) lo que Lim puede haber abortado de raíz desde el pasado agosto es un ciclo ascendente que este mayo a algunos nos pegaba un tufo a 1999 que echaba para atrás. No sugiero que fuésemos a ganar dos Ligas, una Europa League y llegar a dos finales de Champions, obviamente, pero la inercia del club y la plantilla sí permitían suponer que la tendencia seguiría siendo alcista.
Con un accionista mayoritario convencional ahora podríamos tener:
* un CEO absolutamente top (con lo que ello supone en logro de sponsors, atípicos, negociación de contratos…etc)
* un entrenador de primera línea
* un buen lateral derecho desde agosto
* un tercer central competente (¿Laguardia?) y en caso de la actual plaga bíblica de lesiones un Salisu en febrero
* un Rafinha por cuatro duros dando minutos de descanso (si es que no lo sienta) a Parejo
* un Ferrán Torres renovado desde octubre y como incipiente buque-insignia del club
* un Carlos Soler renovado desde octubre
* en caso de haber tensiones de Marcelino con la propiedad, un Bordalás en la recámara para 2020-21
* unos servicios médicos competentes
* un director de la Academia que no sea waterpolista
* un sistema de scouting (absolutamente fundamental) establecido
* un nuevo estadio situado como catalizador social, deportivo y económico del Valencia de la próxima década
También nos comeríamos al Sobrino y el Piccini de turno, infalibidad no esperamos, pero había proyecto.
Con el Método Lim-Mendes tenemos:
* Un auxiliar administrativo con ínfulas al mando del club
* Un agujero económico (otro más) por no entrar en Champions tras cargarte el proyecto deportivo que nos llevará a ventas dolorosas
* El cuarto central del Betis o el cuarto del Valladolid como opciones
* Ferrán en vías de salir por calderilla
* Soler en el aire
* El segundo entrenador del Braga o el quinto de Os Belenenses como alternativas para dirigir el Valencia 2020-21
* Una plantilla desafecta, conscientes de en lo que está mutando la institución
* La Academia dejada de la mano de Dios, sin política de seguimiento ni renovaciones
* Un sistema de scouting reducido a Gestifute y asociados
* Un director deportivo sirviendo cafés a Mendes y haciendo fotocopias
* Despelote en los servicios médicos
* Un recinto en la Avenida de las Cortes excelente para rodar la segunda parte de “Guerra Mundial Z”
Nunca lo sabremos, pero quizás lo que hubiese venido este año y los siguientes era un Valencia a medio camino entre la burrada de 99-04 y lo de aspirar a una final por década.
Y en cualquier caso observemos cuál ha sido el proceso natural del equipo esta temporada: Se echó al entrenador (gustaría más o menos pero es un entrenador de nivel medio-alto) y se trajo a un becario. Cuatro meses ha aguantado la fachada antes de empezar a derrumbarse. Las implicaciones de los procesos de negocio internos que operan en un club emergen a más largo plazo, ¿pero alguien duda de que el club en toda su extensión va a acabar desplomándose y la contracción de ingresos va a ser progresiva e imparable?
El club ahora mismo es un cascarón vacío, un decorado de cartón-piedra como los pueblos de Potemkin. A cargo de la institución no hay nadie; no hay ejecutivos, no hay profesionales contrastados (el director de la Academia ya te llega diciendo que de fútbol no tiene ni puta idea, que a él lo que le gusta es el waterpolo), no hay nada. El chiringuito lo aguantan dos abogaos y unos cuantos empleados de rango medio. Toda la tropa de Singapur está aquí en comisión de servicios, de relleno con el objeto de que el enfermo siga manteniendo las constantes vitales suficientes para permitir la compraventa de futbolistas, no hay más plan que ése. Ya estamos viendo las primeras consecuencias: Ferrán sin renovar, Soler sin renovar, Guillamón sin renovar, scouting parado… y eso únicamente en el área deportiva. En la económica no hay plan de negocio a cinco años vista (estoy convencido de ello), no hay voluntad de crecer, no hay búsqueda de nuevos ingresos, no hay posicionamiento de marca… no hay nada. Empieza a ser un club y una institución sin alma.